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la gran marcha

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Cientos de miles de personas participan a estas horas en la gran marcha convocada por el movimiento opositor en el centro de la ciudad para exigir la dimisión del presidente y el final de sus más de 30 años de régimen. La cadena de televisión estatal, cuyas cámaras siguen en directo el desarrollo de la marcha, asegura que la protesta ha reunido a un millón de personas.

Toda la oposición acaba de llegar a un acuerdo basado en cuatro puntos: 1) Dimisión del presidente 2) Disolución del Parlamento 3) Nueva Constitución 4) Creación de un Gobierno de transición. Además, se constituirá un grupo de sabios encargado de establecer los mecanimos de diálogo para ordenar la transición.

En la protesta participa un amplio espectro de la sociedad: gente joven, familias enteras con sus hijos, muchos de ellos bebés, y gentes con mayor poder adquisitivo que están aportando dinero para sufragar la comida y el agua para la multitud. Cada uno cuenta su historia, cómo está viviendo estos días de revolución ciudadana contra la opresión de un régimen que parece tocar a su fin.


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se es con de

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I.- A mitad de camino entre los inventos y los descubrimientos, están las ocurrencias.

II.- Allá donde no llega la investigación surge el ingenio; desde siempre, desde antes que el homo fuera habilis.

III.- Claro que ciertas ocurrencias precisan un leve grado de habilidad.

Y mientras dos rebanadas de pan untadas en tomate esperan a que se termine de freir el lomo, la pregunta sobreviene:

IV.- ¿A qué hérore se le ocurrió el primer sandwich?


Hace más de dos siglos existió en Inglaterra un Conde cuya pasión por el juego no tenía medida. Solía enfrascarse en partidas interminables, haciendo caso omiso a su mayordomo cuando éste le anunciaba que su almuerzo o su cena estaba servida, lo que desesperaba a su cocinero (en adelante 'nuestro héroe anónimo') quien estaba ya harto de prepararle platos que se enfriaban y que al final debía tirar.

Así, corría un día del año 1762, cuando en un arranque de hartura, nuestro héroe anónimo decidió buenamente poner un filete de buey entre dos mitades de un panecillo y hacerlo servir así en la mesa de juego. La idea entusiasmó al Conde nada más darse cuenta que podía comer con una sola mano y utilizar la otra para seguir apostando, y ordenó a nuestro héroe anónimo que durante las partidas sirviera el almuerzo o la cena de ese modo.

A raíz de aquella iniciativa, nuestro héroe anónimo elaboró recetas variadas que pronto se hicieron muy populares entre los miembros de la alta sociedad. Aquel nuevo modo de comer hizo tal furor que hasta se puso de moda en la corte de Jorge III. Y no tardaría mucho en llegar a las clases populares.

Al fin, en una demostración de lo cierto que resulta aquello de que 'unos cardan la lana y otros se llevan la fama', nuestro héroe anónimo tuvo que ver cómo su ocurrencia, lo que hoy es un bocadillo, fué bautizado con el nombre del Conde, el Conde de Sandwich.

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